martes, 15 de diciembre de 2009
Salerno - Amalfi - Positano - Sorrento
Dubrovnik
Makarska
Las rutas importantes de Croacia son un lujo, según los conductores de turno “de las mejores”, y eso ayudó a que no llegáramos tan tarde a Makarska, nuestro destino. Makarska es un balneario más bien al norte de Croacia muy lindo y tranquilo (al menos fuera de temporada) con playas lindas, el agua es un espectáculo (para mí que las olas no están dentro de los requerimientos para considerar a una playa buena) pero tiene el defecto que no tiene arena, tiene piedritas (nada que no se arregle con unas buenas colchonetas!). Llegamos a Makarska a eso de las 8.00 de la noche y arrancamos a buscar donde quedarnos, la estrategia era llegar y conseguir ahí ya que al ser fuera de temporada se consigue más barato así. Después de ver varios apartamentos, de que Gabi y yo fuéramos perseguidas por una vieja loca que no hablaba otra cosa que croata y de que los chiquilines fueran echados a gritos en alemán por una vieja con un oso embalsamado en el hall de entrada, encontramos lo que buscábamos. Conseguimos un piso entero de un edificio de tres pisos con cocina, cuatro dormitorios con baño y balcón al módico precio de 10 euros cada uno por noche, definitivamente nada mal. Al día siguiente llegó la camioneta de Ale y Maite (con los Ales y los Maites obviamente) y se instaló en el mismo edificio que nosotros!!! La dueña no podía creer que fuera de temporada tenía casi todo alquilado y por cinco noches.
Hicimos playa, mucha playa. Cuando llegamos nos encontramos con la camioneta de las chicas y los Willson, los vimos el primer día pero ellos después arrancaron porque ya hacía un par de días que estaban ahí. Nos dejaron a Willy y a Flo respectivamente ya que ellos querían tomarse unos días más de tranquilidad antes de volver a la ruta, lo que no estuvo para nada mal porque ser muchos hizo más divertida la estadía. Ah y también antes de irse nos dejaron un montón de colchonetas inflables y para la arena que nos salvaron la vida en los días siguientes. El agua ya no estaba a temperatura de verano pero igual fresquita servía para refrescarse porque el sol seguía bastante fuerte. En la playa aparecieron los snorkels de Grecia, volvimos a las siestas y no faltó un día de picnic en una playita un poco más lejos.



Las noches también estuvieron muy entretenidas. La comida en Croacia estaba bastante más barata que en los últimos países que veníamos visitando así que tuvimos varios menús que incluyeron carne, chorizos, hamburguesas y varias cosas más que van a la parrilla… en el apartamento de Ale y Maite que era en la planta baja había una parrillita que sacó de adentro de todos las ganas de comer un asadito!! Y la verdad que para ser carne no-uruguaya no nos podemos quejar, salió todo riquísimo.

Efectivamente cumplimos con nuestro objetivo, hicimos playa en un lugar muy lindo, descansamos, comimos bien, nos divertimos y ahora estamos pronto para dar otro tirón a este viajecito que ahora sin dudas sé que requiere tener las pilas cargadas. Además de paisajística y naturalmente ser un lugar muy lindo, Croacia tiene un espíritu muy vivo pese a que las últimas décadas no hayan sido las mejores. Los croatas son muy alegres y se parecen mucho a los uruguayos en la forma de hablar medio ruidosa que tienen. Partimos de Makarska rumbo a Dubrovnik, ya no en nuestra envidiada Trafic long azul, sino en nuestra querida Trafic gris y cortita (un conductor de Renault nos entregó la camioneta en esos días y se llevó la otra). También estuvo bueno juntarnos con otras camionetas, a esta altura ya sabemos que el viaje lo hace la compañía así que cuanto mejor acompañados mejor se viaja jeje.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Venecia
Zurich, Lucerna, Interlaken y Basilea
Salzburgo


jueves, 3 de diciembre de 2009
Praga segunda vuelta
Después de tres noches en Viena salimos los cuatro (Nacho, mamá, papá y yo) en auto rumbo a Praga. Como era domingo la ruta estaba bastante más tranquila que cuando habíamos hecho el tramo Viena-Praga con los chiquilines y era bastante más apreciable el paisaje y los pueblitos por los que íbamos pasando. Llegamos y nos instalamos en el hotel que había reservado mamá con el asesoramiento de Javi. El tiempo ya no nos acompañaba como en Viena y estaba mucho más fresco y nos llovió en varios momentos. Esa noche paseamos un poco y cenamos en un bolichito bien checo de lo más pintoresco, con música en vivo: el dueño te atendía cuando entrabas, uno de los hijos era mozo y el otro tocaba el acordeón (al final dejo un video cortito).
Al día siguiente, después de un intento motivado por papá de ir en auto al centro que terminó con una multa por meternos en una peatonal (con todo salió barata la multa!), volvimos al hotel a dejar el auto y arrancamos en tram. Caminamos por la ciudad nueva, por la ciudad vieja y cruzamos caminando hasta el castillo. Con Nacho aprovechamos para hacerles todos los cuentos que nos hicieron en el tour (habíamos sacado apuntes!) y realmente es una ciudad muy interesante. En el castillo entramos a la catedral que es inmensa e impresionante, a los aposentos de los reyes (donde está la habitación donde se produjo la primer defenestración), a la calle de oro (donde vivían los alquimistas del rey), a una prisión para nobles (con los instrumentos usados en la época) y anduvimos por los jardines. Todo el lugar (que se supone es la fortaleza más grande del mundo) es impresionante pero sobre todo la ubicación y la vista de la ciudad (la foto en la que estoy con mamá más abajo está sacada desde el castillo). Después volvimos a la parte más vieja de la ciudad cruzando el puente Carlos que es el más antiguo de todos los que están sobre el Moldova y el único que sobrevivió a todas las inundación, incluida la de 2002 que fue una de las peores (hay una leyenda sobre que sus cimientos están hechos con huevos… mhhh).




Cuando nos fuimos de Praga de camión a Austria pero esta vez a Salzburgo hicimos dos paradas. Primero pasamos por un castillo que queda a unos 100 Km de Praga y está ubicado en un lugar muy lindo, metido entre valles y montañas. Después, en el poquito tiempo que pasamos por Alemania pasamos por la entrada a Múnich y paramos un ratito en el Allianza Arena, no llegamos a ver las luces de noche que cambian de color y dicen que son muy lindas pero estuvo bueno.

